Libre de préstamos: cómo salir de deudas paso a paso

Las diferentes situaciones por las que pasan nuestras vidas no siempre son fáciles y en ocasiones necesitamos ayuda para salir de ellas. Empezamos con un pequeño préstamo al que le sumamos uno mayor, una hipoteca, algún otro para cubrir situaciones inesperadas… Quizá te encuentres sobrepasado y sientas que te van ahogando poco a poco pero no puedes dejar que los préstamos te superen.

En artículos anteriores ya os dábamos 5 trucos para pagar tus deudas y como ya sabrás, no existen fórmulas milagrosas ni se trata de un proceso rápido pero puedes salir de deudas y ser completamente libre o, como mínimo, ir más desahogado y en aHipoteques te explicamos cómo hacerlo paso a paso.

 

1. Tomar consciencia del tipo de deuda que tenemos

Existen diferentes tipos de deuda y debemos conocer cuáles son las nuestras para saber a qué nos enfrentamos.

  • Deuda de consumo. Estas se adquieren para cubrir la compra de bienes, productos y servicios cuyo valor disminuye con el tiempo y no nos producen ningún beneficio económico. Un coche, electrodomésticos, ropa y ocio son algunos ejemplos por los que podríamos adquirir una deuda por consumo, ya sea por pedir un préstamo o haberlos pagado con tarjeta de crédito
  • Deuda de inversión. En caso de realizar un contrato con una institución en el que esta nos provee de bienes que con el paso del tiempo nos supondrán un aumento de valor y de ingresos, por lo que el dinero invertido nos retornará con cierto rendimiento. Préstamos para la educación, emprendimiento o compra de propiedades (como inmuebles que alquilaremos posteriormente a un tercero) son algunos ejemplos.
  • Deuda de subsistencia. Estas son destinadas al pago de necesidades básicas y las características de este tipo de préstamos pueden ser con grandes intereses y comisiones demasiado elevadas. Algunos ejemplos son los préstamos para el pago de la vivienda o sus servicios básicos como agua, luz o telefonía, destinados para la alimentación o la salud.
  • Deuda o gasto hormiga. Se trata de aquellos que parecen insignificantes pero que sumados al resto de deudas supone un esfuerzo mayor. En estas se incluyen los pequeños gastos que cubrimos con la tarjeta de crédito o préstamos pedidos a nuestro entorno como familiares y amigos.

Por otro lado, tenemos otro tipo de clasificación:

  • Deudas garantizadas. La propiedad es garantía de pago del préstamo.
  • Deudas no garantizadas. En caso de no poder hacer frente a la deuda se pueden aplicar medidas legales y aunque no afecten tu patrimonio, sí afectara a tu historial crediticio.

Una vez reconocidos todos los préstamos podemos hacer una lista detallada con los siguientes datos:

  • Enumerar las deudas y explicar qué nos llevó a pedirlas
  • A quién le debemos
  • Cuánto debemos a día de hoy
  • Cuánto pagamos mensualmente
  • Cuándo finaliza cada préstamo
  • Qué tasa de interés efectiva anual nos cobran

 

2. Impacto de las deudas en nuestra economía personal

Una vez completada la tabla ya podemos compararla con nuestro presupuesto e ingresos mensuales y así ver cuál es nuestra situación financiera. A partir de aquí, hablaremos de dos conceptos clave, la solvencia y la liquidez:

La solvencia es nuestra capacidad de hacer frente a los pagos, es decir, si con el conjunto de nuestros activos podemos cubrir toda la deuda pendiente. Seremos solventes si podemos cubrirlos o insolventes en caso contrario.

Por otro lado, cuando hablamos de liquidez, hablamos de si contamos con el efectivo suficiente para cumplir con los pagos y obligaciones de nuestro día a día. Para saberlo, únicamente tenemos que comparar lo que pagamos mensualmente en deudas y nuestros gastos. Si al dividir el resultado total de las cuotas de nuestra deuda con nuestros ingresos netos, el resultado es mayor al 30% (el resultado supera el 0,3) nos encontramos con un problema de liquidez. Podemos notar esta falta de liquidez si nos encontramos con dificultades para llegar a fin de mes.

 

3. Métodos para salir de deudas

 

a. Método bola de nieve

El método bola de nieve consiste en deshacerse en primer lugar de las deudas más pequeñas y el dinero que dejamos de pagar en estas deudas menores, lo podemos utilizar para pagar la siguiente deuda más pequeña y así hasta finalizarlas todas.

Os explicamos de manera detallada este método en el artículo Método bola de nieve para pagar deudas.

 

b. Método avalancha

En el caso del método avalancha nos vamos deshaciendo de las deudas de manera inversa a lo que proponíamos en el método anterior, empezando así por liquidar las deudas mayores, teniendo en cuenta la tasa de interés a pagar, seguido de las más pequeñas.

También os lo explicamos paso a paso en el artículo Método avalancha para pagar deudas.

 

c. Refinanciación y renegociación

En el caso de la refinanciación pedimos a la entidad financiera que cubra el saldo total de las deudas y vuelva a dividirlo en cuotas disminuyendo la cantidad a pagar en ellas. En Consejos y recomendaciones para refinanciar un préstamo puedes ver todo lo que necesitas saber antes de optar por la refinanciación.

En el caso de la renegociación o reestructuración de una deuda nos centramos en la modificación de las condiciones de crédito pactadas inicialmente con la entidad financiera. Conoce sus principales motivos, riesgos, cómo hacerla y las cosas a tener en cuenta en nuestro artículo Cómo reestructurar una deuda bancaria.

 

d. Reunificar deudas

Cuando tienes numerosas deudas, te puede ser de gran ayuda reunificarlas todas y pagar así una única cuota mensual con mejores condiciones y una única fecha de finalización. Es interesante plantearse esta opción antes de tener demasiados impagos. Te explicamos los pros de esta opción en Beneficios de reunificar tus deudas.

 

e. Cambiar tu hipoteca de banco

Quizá es una opción que no siempre nos viene a la mente pero existe y puede ser muy ventajosa: cambiar tu hipoteca de banco. Otras entidades financieras pueden proponernos condiciones mejores a las que tenemos actualmente para ganarnos como clientes y esto puede llevarnos a una propuesta mejorada de nuestra entidad actual para no perdernos y que continuemos con ellos. Cambiar la hipoteca de banco puede presentarnos una gran ventaja pero para ello tendremos que tener una propuesta sobre la mesa.

 

El paso más importante

Tal como hemos dicho anteriormente, no existe una fórmula mágica o un patrón para salir de deudas pero estos son los principales métodos a los que podemos optar para que empiece a mejorar nuestra situación. Normalmente, también debemos pasar por un periodo de concienciación y cambio de nuestros hábitos y rutinas para reducir nuestros costes diarios.

Eso sí, el paso que no puedes olvidar y que es esencial para hacerlo todo de la mejor manera posible es acudir a un asesor de confianza, por eso, en aHipoteques te ofrecemos nuestra ayuda, estudiamos tu caso sin compromiso y, sobretodo, te informamos de manera clara, cercana y transparente para hacer de este proceso una experiencia lo más cómoda posible.

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