¿Quién paga la hipoteca en caso de un divorcio?

“(…) hasta que la muerte os separe”. Es paradójico, pero en la mayoría de los casos las parejas que se divorcian continúan unidas por su hipoteca. Como mínimo, hasta que no se venda la propiedad que tienen en común.

De hecho, una de las dudas más recurrentes que atendemos en aHipoteques es: ¿quién paga la hipoteca en caso de divorcio? La verdadera razón de esta pregunta es qué pasa si uno de los conyugues abandona la propiedad hipotecada. ¿Tiene que seguir pagando a pesar de que ya no la disfrute?

 

¿Quién se queda con la vivienda tras el divorcio?

En caso de divorcio, la primera pregunta que debemos plantearnos es quién se va a quedar con la casa. A día de hoy, los matrimonios que terminan en divorcio duran una media de alrededor de 16 años, por lo que, generalmente, aún no ha dado tiempo de pagar todas las cuotas de la hipoteca.

Si el divorcio es con hijos, es más probable que uno de los conyugues, normalmente el custodio, decida vivir en la vivienda familiar. Pero, aun así, hay varias opciones a tener en cuenta:

La primera opción (y la más recomendable) es el divorcio de muto acuerdo: en que los mismos conyugues decidan quién se queda con la vivienda o si la ponen a la venta.

La segunda opción pasa por los tribunales. Si el divorcio se va a resolver por vía contenciosa, será el juez quien conceda la vivienda al que asuma la guarda y custodia de los hijos menores. Si no hay hijos, la vivienda se suele conceder al miembro más vulnerable.

 

¿Cuáles son las opciones más recomendables?

Desde aHipoteques y, por nuestra experiencia, la opción más recomendable es liquidar la propiedad y vender el inmueble a un tercero. Con el dinero de la venta, se cancela la hipoteca sin que ninguna de las partes se vea obligada a asumir la deuda. A veces, por una situación coyuntural como puede ser un momento de crisis económica o recesión, o porqué, sencillamente, por la zona en que se encuentra el inmueble, puede que no sea el mejor momento para vender o, mejor dicho, para vender a un precio que sea satisfactorio. En esta situación es mejor esperar y barajar otras opciones.

Otra alternativa a tener en cuenta es que un miembro de la pareja compre al otro su parte de la vivienda. Así, se hará con la propiedad al completo y también con el pago de la hipoteca. Éste deberá asumir los gastos registrales y notariales, además del Impuesto de Transmisiones Patrimoniales de la vivienda.  

Por último, también podemos hacer una extinción de condominio. Esto consiste en que uno de los miembros cede su parte al otro miembro a cambio del pago de la hipoteca o de dinero. Esta es una de las opciones más habituales y recomendables, pues tiene menor carga fiscal: solo hay que pagar el impuesto de Actos Jurídicos Documentados.

 

Pago de la hipoteca tras el divorcio

Volviendo a la pregunta inicial de este artículo: ¿Quién paga la hipoteca en caso de divorcio? El pago de la hipoteca es independiente a quién resida en ella y a los ingresos de cada uno de los miembros. Prevale que en su día se firmó un compromiso hipotecario de ambas partes y son ambas partes las que tienen que seguir haciéndose cargo de las cuotas hasta la cancelación del préstamo.

 

Quién paga la hipoteca en caso de gananciales o separación de bienes

En los divorcios, el pago de la hipoteca pendiente la asumirá quien tenga la propiedad de la vivienda:  Si figura como un bien adquirido en régimen de gananciales, se pagará al 50%. Si no figura como bien ganancial, es porque se ha adquirido en régimen de separación de bienes. En este caso, cada miembro pagará el porcentaje correspondiente según la participación que tenga de la propiedad. Por ejemplo: si un miembro de la pareja pagó el 60% y el otro el 40%, se mantendrá este mismo porcentaje en el pago de las cuotas de la hipoteca.  Si el inmueble es privativo y solo pertenece a uno, será el titular quien pague el total de la cuota hipotecaria. Independientemente de que se le haya concedido, o no, el uso del inmueble. Normalmente, se le concede al miembro más vulnerable o el custodio y podrá permanecer en el hogar familiar hasta que los hijos trabajen y puedan mantenerse ellos mismos.

Importante también recalcar que la vivienda que ocupan el progenitor y los hijos pierde la condición de vivienda familiar si se instala en ella una nueva pareja. En este caso, se entiende que ya no se trataría del inmueble familiar de la pareja que se ha divorciado, sino de una nueva vivienda familiar. Esto significa que finaliza el derecho de uso que tenía el progenitor con los hijos y el otro cónyuge podría solicitar la terminación de la sociedad de gananciales.

 

Conclusión

Cuando firmamos la hipoteca firmamos una unión con el banco casi tan fuerte como el propio matrimonio. Desde aHipoteques recomendamos, siempre que sea posible, pactar con el cónyuge quién pagará la hipoteca tras el divorcio, aunque si ambos sois titulares del préstamo el banco os seguirá reclamando a ambos el pago, sea cual fuere el acuerdo a que hayáis llegado.

 En aHipoteques te asesoramos para resolver todas tus dudas antes, durante y después de tu hipoteca. Nuestro objetivo es que consigas la vivienda que te propones sin la necesidad de ir de banco en banco ni ataduras. Nuestro equipo de consultores te mostrará les mejores ofertas actuales del mercado y te mostrará cuál es tu mejor opción. Contacta con nosotros y despeja todas tus dudas.

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